miércoles, 13 de enero de 2016

Hong Kong 03


     Comió lentamente, disfrutando el agradable sabor de la carne de pollo bañada en salsa de soya; pero con el objetivo real de tener una excusa para quedarse quieto y poder observar con detalle su alrededor, a pesar del aparente descuido de su mirada. Cuando hubo terminado, se sumergió nuevamente en el rio de gente que transitaba por la calle, que había aumentado a medida que más y más trabajadores salían de las altar torres corporativas que inundaban la isla. Recuperó el paso errático y desenfadado con el que había iniciado su caminata, y retrocedió sobre sus pasos para acercarse nuevamente a la bahía.

     -“Parece que nadie me sigue”- pensó mientras caminaba- “o al menos nadie que sea tan evidente como los dos tipos del callejón. De todos modos, más vale estar seguro”.

     Y con esta idea volvió a detenerse nuevamente, al llegar al mar, fingiendo mirar con detenimiento al otro lado del estrecho. Sin embargo, y contra sus intenciones, la vista del ajetreo nocturno en el muelle terminó por capturar su atención, y pronto se vio sumergido en sus propios pensamientos, recordando la primera vez que había llegado a la isla, hace ya tantos años.

     A tal punto estaba ensimismado, que no notó la silueta que silenciosamente se movía a sus espaldas, ocultándose en las estructuras de la bahía y acercándose lentamente a él. Sólo hasta que sintió el filo frio del chuchillo contra su riñón derecho salió de su ensimismamiento, dándose cuenta que lo habían atrapado como pocas veces en su vida. Una voz suave y agradable, y muy familiar, susurró en su oído:

      -Vaya, he logrado lo imposible, he atrapado distraído al legendario Wraith y lo tengo a mi merced. ¿O acaso será que me dejaste ganar nuevamente, como cuando éramos niños?

     -No te mentiré: no he notado que estabas aquí. Y supongo que puedes considerarlo una doble victoria, porque era justamente en ti en quien estaba pensando.

     -Oh, por Dios –dijo con un evidente tono de sarcasmo en su melódica voz- ¿es sinceridad lo que noto en tus palabras? Ahora sí que realmente he logrado lo imposible. Esta noche todos los planetas deben estar alineados a mi favor.

     -Sabes muy bien que nunca me ha gustado mentir –dijo, dándose la vuelta de forma súbita para quedar cara a cara con ella, y sosteniendo su mirada a unos pocos centímetros, con la punta del cuchillo ahora sobre su bazo.

     -Sí, es cierto –respondió aceptando el reto y manteniendo en sus ojos fijos en los de él-; pero nunca te ha gustado tampoco decir la verdad. Siempre has sido un chico silencioso. Esas nuevas compañías deben estarte cambiando.

     -La gente nunca cambia Tis…

     -Sólo se vuelve más de lo que ya es –dijo ella terminando la frase sin darle tiempo-. Debes haberme dicho eso al menos una centena de veces.

     -Bueno, al menos sirvió para que te lo aprendieras.
 
     -Tal vez, aunque todavía no termino de creérmelo.

     Y de manera súbita lo abrazó con fuerza con su brazo libre, pegando su cuerpo por completo al de él. Wraith se anticipó al dolor de la puñalada, pero para su sorpresa nunca llegó, y fue más sorprendente aun cuando los labios de Tisífone se depositaron sobre su boca, besándolo tiernamente; a pesar de ello, mientras duró el beso la punta del cuchillo nunca se separó de su carne.

     -Bueno, el tiempo apremia –dijo ella con naturalidad al separarse, bajando por fin la hoja-. Ya casi es hora de la cena, y nuestra mesa debe estarnos esperando. ¿No pensabas dejarme tirada, cierto? No te imaginas lo difícil que fue conseguir esa reservación.