domingo, 25 de mayo de 2014

Sergei 03



Wraith se movía como un espectro entre las filas enemigas, haciéndole honor a su nombre. Ni una sola cabeza se levantó a su paso, ni ninguna mirada se posó en su presencia invisible y nadie oyó una sola de sus pisadas. Sin embargo, él sí se tomó su tiempo para observarlos. La tropa estaba tensa y callada, sabían muy bien que los venían persiguiendo de cerca; y para calmar los nervios las cantimploras llenas de vodka pasaban rápidamente de una mano a otra. 

<Cualquier otra unidad estaría ebria ya> pensó Wraith al contemplarlos <Pero estos siberianos al parecer están más acostumbrados al vodka que al agua, se necesitaría un galón de ese veneno sólo para marearlos. Me pregunto si los rusos los habrán llenado de nano-máquinas, o si será simplemente el jodido frio que los convierte en estufas de alcohol>

Sacudió la cabeza con un gesto involuntario, al recordar que todavía le faltaba un MK-IX, y siguió con su trabajo. Había colocado ya dos de los rastreadores en los enormes robots de combate, y sólo le faltaba el tercero para terminar su pequeña y autoimpuesta misión. No había tenido mucho problema con los dos primeros; pero parecía que este iba a ser diferente. Justo al lado de su último objetivo se encontraba sentado un inquisidor, el equivalente soviético de los ghosthunters occidentales, soldados especialmente entrenados y equipados para detectar unidades invisibles.

Activó el enlace neuronal, para poder hablar sin mover los labios, y se dirigió a Eve: -Teniente, voy a enviar una imagen, necesito que determine las características y capacidades de la unidad, y si representa un riesgo para mi sistema de camuflaje.

-Recibido señor, deme un par de segundos –respondió Eve de inmediato, para luego callar durante un muy breve instante antes de proseguir- . Inquisidor VI, del ejército soviético. Es la más reciente unidad de detección de dicha armada, realizada en conjunto con los chinos y como respuesta al gespenst, la última unidad de infiltración alemana. Se le considera equivalente del ghosthunter XI de los británicos, y por consiguiente es muy poco probable que pueda detectarle señor.

-¿Probabilidades?

- 90% a su favor capitán.

-Eso todavía es un riesgo muy alto. Y estos ivanes nunca dejan de sorprenderme. Recuerdo muy bien los malos momentos que me hicieron pasar en Nicaragua.

-No tengo datos sobre sus operaciones en Centroamérica señor. La información debe exceder mi nivel de seguridad.

-No creo que existan registros de eso teniente, para bien de muchos. Pero volvamos a nuestro problema. Supongo que no me queda nada más que arriesgarme.   
 
-Ya ha instalado dos rastreadores, capitán. Es suficiente, puede simplemente regresar a la base.

-No. Nunca me ha gustado dejar el trabajo a medias. Además, no me hice famoso por evitar riesgos. Ni modo… Ten listo un drone de reconocimiento y ejecuta el protocolo A3, procedo a cortar comunicaciones por 3 minutos. Sin protestar. Cambio y Fuera.

Sin darse más tiempo para dudar, Wraith empezó a caminar de forma directa hacía el tercer MK-IX. Los 100 metros que lo separaban del blanco le parecieron un kilómetro, pero logró llegar junto al inquisidor sin que este diera señales de haberlo detectado, rodeó el robot para ponerlo entre ambos, y procedió a instalar el último tracer. Luego se alejó, saliendo del campamento por el lado contrario al que había entrado, para regresar por la ruta larga, haciendo un rodeo, y no tener que volver a pasar en medio de los soldados.

Cuando estaba a doscientos metros del lugar se detuvo y encendió los rastreadores. Casi de inmediato sonaron las alarmas dentro del campamento, y Wraith pensó que había sido detectado. Sin embargo una explosión cercana, que acabó con varios soldados, le demostró que estaba equivocado. En ese preciso instante la comunicación con Eve se restauró, y la voz de la replicante llenó sus oídos con algo que ya había intuido:

-¡Señor, los rusos están aquí! ¡Nos alcanzaron antes de lo proyectado! ¡El campamento de Sergei está bajo ataque! 

domingo, 11 de mayo de 2014

Lluvia 03


Porter extendió el mapa sobre la mesa, alisando las puntas con la mano y colocando botellas vacías de cerveza en las esquinas, para mantenerlo en su lugar. Era un mapa enorme, con la totalidad del área de Nueva York, y lleno de símbolos y anotaciones. D’Angelo lo estudio por unos instantes, para luego preguntar:

            -¿Quién es el príncipe?

            -Hay tres –respondió Porter.

-Que es lo mismo que decir que no hay ninguno.

-Así es. Victoria regenta sobre Manhattan, Dusk sobre el Bronx y la mitad de Brooklyn, y  Gabriel sobre la otra mitad y sobre Queens.

-¿Y Staten Island?

-Es territorio independiente, pseudo-gobernado por una panda de anarquistas. Aunque la verdad es que a nadie le interesa, al menos por ahora.

-Esto es un verdadero desastre -añadió D’Angelo con un suspiro-. Conozco a Victoria, estaba aquí hace diez años, cuando me fui; pero no tengo idea de quiénes son los otros dos.

-Son jóvenes, ninguno tiene más de dos o tres siglos. Se aprovecharon del caos que quedó con la partida de Maximillian para hacerse con el control de sus zonas. Ambos tienen muchos seguidores, jóvenes que no quieren someterse al control de ningún antiguo.

-¿Cuál de los dos es más peligroso?

-Yo diría que ambos -dijo Porter con tono pensativo-. Gabriel es un poco más viejo y más carismático, con más seguidores. Pero Dusk es más agresivo y físicamente más fuerte. Él y los suyos son un montón de cabrones con talento para la violencia, y logran por vía del miedo lo que Gabriel logra por medio del carisma.

-Eso lo hace más problemático, los bastardos así causan mucho daño colateral –dijo D’Angelo con un gesto de desagrado-.Sin embargo Victoria es mucho más poderosa que ambos, la conozco bien. Debe sacarles sólo un siglo de antigüedad; pero tiene una red de contactos enorme y muchísimo talento para el juego político, sin contar con una enorme cantidad de recursos a su disposición.

-¿Y entonces porque no los ha aplastado?

-Porque no es tonta. No comparte fronteras directas con ninguno, gracias al rio, y sabe muy bien que la batalla entre Dusk y Gabriel terminará por desgastarlos a ambos. Así que se dedica a consolidar su propio poder, mientras espera el momento adecuado para dar el golpe. Se parece mucho a su padre.

-Suena lógico, y muy propio de un chupasangre. ¿Qué piensas hacer?

-¿Yo? –la voz de D’Angelo había adquirido un tono ligeramente burlón- De momento me concentraré en los problemas de este lado. Necesito que me consigas un encuentro con Gabriel, es indispensable que tengamos una pequeña charla.

-¿¡Estás loco!? –Porter no podía ocultar su cara de desconcierto- ¡Si vas allí no saldrás con vida! ¿Sabes cuánto dan por tu cabeza en Nueva York? Además, por lo que tú mismo has dicho, deberíamos empezar por Dusk, causa más problemas.

-No te imaginas lo loco que estoy Porter. Y comparto tu idea sobre Dusk, es por eso que necesito hablar con Gabriel. No voy a enfrentarlo, voy a ofrecerle mi ayuda, voy a ayudarlo a ganar su pequeña guerra… Y luego hablaré con Victoria –una sonrisa sarcástica apareció en su rostro-, estoy seguro de que le encantará verme…