domingo, 20 de abril de 2014

Sergei 02


     Wraith caminaba suavemente sobre la nieve, invisible por completo a los ojos humanos, y a casi la totalidad de los ojos electrónicos. Era una suerte que el piso estuviera totalmente congelado, ya que impedía que sus pies se hundieran en el terreno, dejando huellas evidentes. El campamento de Sergei se encontraba justo frente a él, a poco más de un kilómetro, y hasta el momento no había sido detectado, lo que parecía ser un muy buen principio. De repente, la voz de Eve resonó dentro de su casco.

     -No quiero ser demasiado insistente capitán -dijo con tono preocupado-, pero, por última vez, ¿está seguro de lo que está haciendo?

     -No, claro que no. Pero es la única forma de asegurar que no perderemos el rastro del general. Necesito entrar al campamento, y poner un tracer en cada uno de los MK-IX.

    -Es demasiado arriesgado señor. No estamos seguros de si los sistemas rusos puedan detectarlo, o si puedan detectar los rastreadores una vez se activen.

   -Lo sé, lo sé. No es necesario que me lo recuerdes. Estos rusos nunca dejan de sorprendernos; pero llevo encima el mejor sistema de camuflaje que se fabrique en nuestro lado del océano, y hasta el momento nunca me ha decepcionado. Así que supongo que, al menos por una vez, voy a confiar en el tío Sam.

     -Podríamos usar un drone de reconocimiento señor. Sería menos arriesgado.


   -Y también mucho más fácil de detectar -dijo Wraith con uno tono ligeramente molesto-. Y entonces sabrían que estamos cerca y se volverían paranoicos. Así que no. Deja tus juguetes en el tanque y limítate a darme apoyo si lo necesito. Es una orden, y que no se hable más del asunto.

      Eve no respondió, como solía hacer cada vez que se sentía agredida, y durante los siguientes minutos el silencio reino por completo. Wraith continuó acercándose lentamente al campamento enemigo, tratando de plantear mentalmente todos los escenarios posibles y las respectivas formas de escape, cuando de repente la voz de la replicante volvió a sonar dentro de su casco, de forma distante, casi como si fuera un susurro. Estaba a punto de pedirle que hablara más fuerte, cuando se dio cuenta de que Eve tarareaba una canción:

      “And if you ever get lost in love, 
       And is you ever get lost at all, 
      I’m here to stay…”

     -¿Qué se supone que hace, teniente?

     -Este… Yo… Lo siento capitán, escuchaba algo de música para pasar el tiempo. No me di cuenta que había empezado a cantar.

      Wraith se quedó sorprendido por un instante, tratando de evaluar la veracidad de la afirmación de la replicante, con todo lo que implicaba. Le parecía imposible que un androide tuviera conductas reflejas; pero su reacción de desconcierto parecía natural… Sin embargo, estaba a menos de 500 metros de su objetivo, y no era momento de pensar en esas cosas.

      -No se preocupe teniente, no lo hace tan mal -dijo para tranquilizarla-. Y no le he dicho que se detenga, puede seguir. –y antes de que Eve pudiera protestar añadió: es una orden.


Nota: Por si quieren saber lo que canta Eve... 


domingo, 13 de abril de 2014

Lluvia 02


             
     Los tipejos se retorcían en el suelo, dando un espectáculo lamentable. Se dirigió al menos lastimado de los tres, quien al verlo acercarse levantó las manos para cubrirse y empezó a gimotear, totalmente aterrado.

     -Deberías llevar a tu amigo a ver un médico -dijo con tono aburrido y distante-, va a necesitar que alguien le encaje los brazos.

     Luego dio media vuelta, y se retiró con normalidad. No se había alejado aún más de una decena de metros de los pandilleros caídos cuando una voz familiar resonó a poca distancia, en un callejón cercano, obligándolo a girarse. Un hombre entrado en años, pero que aún aparentaba fuerza, lo miraba inquisitivamente desde una esquina.

     -Vaya, no debes tener una hora de haberte bajado del avión y ya estás haciendo nuevos amigos. Sigues siendo tan sociable como siempre.

     -Ya sabes, soy la amabilidad en pasta. ¿Cómo va todo Porter?

     -Mal, como siempre –dijo el viejo llevándose un cigarrillo a los labios-. Nada mejora nunca en este basurero. -Su voz áspera sonaba amargada, pero D’Angelo pudo reconocer que era en parte fingida, como si intentara encajar dentro de un personaje-.Tenía la esperanza de que vinieras a ayudarme un poco; pero por lo visto sólo has venido a aumentar el desastre.

     -Dame un respiro, fueron ellos los que salieron a recibirme. Yo sólo caminaba un poco para pasar el rato.

     -Tenías que salir del aeropuerto hacía el bar, según lo acordado. No empezar a caminar por allí buscando peleas y llamando la atención.

     -Sí, lo sé; pero no pude evitarlo –respondió D’Angelo con un ligero suspiro-. Han pasado diez años desde la última vez que estuve aquí, y supongo que me dejé llevar por la nostalgia. Sólo quería ver como estaba todo. ¿Saliste a buscarme?

      -Ajá. Debiste haber llegado hace una hora, así que supuse que estabas por allí metiéndote en problemas, como siempre. Y no me equivoqué.

     -Supongo que puedo llegar a ser bastante predecible. ¿Has terminado ya de regañarme o hay algo más que quieras añadir? -Dijo con tono despreocupado, al tiempo en que levantaba las manos en un gesto de paz-. Creo que tengo mucho con lo que ponerme al día.

     -Tratar de meter algo de cordura en tu cabeza siempre será perder el tiempo –respondió Porter suavizando un poco el tono-. Y sí, hay mucho que necesitas saber; pero hablaremos al llegar al bar. Sígueme.

     Caminaron en total silencio durante unos diez minutos, a través de los callejones sucios y mal iluminados, sin volver a encontrarse con nadie más en el camino. El sol empezaba a ponerse ya, y la oscuridad poco a poco iba tomando posesión de las calles, y junto con ella iba creciendo la sensación de desasosiego que Vincenzo sintiera desde que se bajara del avión. Al llegar al bar, antes de entrar, se giró un momento para mirar a la calle y a las pocas personas que empezaban ahora a circular.

     -Nada cambia realmente -dijo para si con un suspiro de cansancio-, y la guerra nunca termina.

sábado, 5 de abril de 2014

Sergei 01




-Objetivo confirmado –dijo Eve, volviéndose, para mirar hacia donde estaba Wraith-, tengo confirmación visual de la presencia del general Sergei en la primera línea de avance.  

-También lo veo -confirmó Blackhand, sin quitar la vista de la mira de su enorme fusil de francotirador-, podría volarle la cabeza desde aquí; no sé para qué tenemos que complicarnos tanto.

-Ojalá fuera tan simple -respondió Wraith-; pero bastaría con que dispararas una sola vez para que esos MK-IX nos detectaran, y no apostaría mucho por nuestras vidas después de eso. Además, conoces las órdenes: necesitamos con vida al general.

 -Esa es la parte que menos me gusta –añadió ReaperJack, con tono molesto, entrando a la conversación-, nunca hemos sido un grupo de R&R, nuestro trabajo es romper cosas, y garantizar que queden rotas, no secuestrar generales renegados. ¿No pudieron enviar a alguien más?

-Concuerdo contigo en lo último -dijo Wraith-; pero no será la primera vez que hagamos algo así. Es más, creo recordar que fue de una forma similar que te sacamos de aquel edificio, Reaper.

-Es cierto -continuó Blackhand-, yo iba a ese lugar a volarte la maldita cabeza de una vez por todas, cuando este bastardo llego con sus “órdenes superiores” y me obligó a sacarte con vida de allí.

-Te pagaron bien por eso Blackhand –Respondió ReaperJack a la defensiva, al verse atrapado por su propias palabras-, y te ascendieron de rango. Y yo estaba rodeado de una veintena de pandilleros de poca monta, y no por tres MK-IX y un batallón de soldados rusos renegados. 

-¿Desde cuándo una escuadra de Iron Sights altamente mecanizados es un grupo de pandilleros de poca monta? -dijo Wraith con tono burlón- Además, esta vez también van a pagarnos muy bien, mucho más de lo que nos pagaron por ti. Y no es realmente tan difícil, sólo tenemos que buscar el momento adecuado.

-¿De verdad crees eso? –preguntó Blackhand con ironía.

-Sí -continuó Wraith, con tono confiado-. No pueden seguir juntos por demasiado tiempo, son un objetivo demasiado grande, y los rusos vienen pisándoles los talones. Más temprano que tarde terminarán por separarse y sólo volverán a reunirse después de pasar la frontera, es la única forma en que pueden tener éxito en su escape, y lo saben.  

-Concuerdo con el capitán -dijo Eve-, es necesario que se separen, si quieren tener alguna posibilidad real de éxito. El general Sergei siempre ha sido un hombre inteligente, y de seguro lo tiene claro. Sólo tenemos que esperar un poco más.  

-En ese caso -Añadió Reaper-, ¿Alguien quiere jugar una partida de póker?