lunes, 20 de octubre de 2014

Aftermath

     -Entonces –dijo Eve, con un evidente tono de molestia-, ¿no sólo no intentaste rescatarme, sino que además te dedicaste a sabotear intencionalmente al grupo enviado para sacarme de allí?

     -Sí. Así es –respondió Wraith con total tranquilidad-. Ya-sabemos-quién quería probar a ese grupo, y simplemente me limité a ponerles las cosas un tanto difíciles para ver que tal trabajaban bajo presión, y como reaccionaban frente a los imprevistos.

     -¿Y yo que me vaya al cuerno? Bueno, supongo que soy fácil de remplazar, ¿cierto?

     -Para ser un replicante puedes llegar bastante dramática, ¿no te lo han dicho?

     -Te recuerdo que mis patrones de pensamiento son fiel copia de los patrones humanos. Pero tienes razón –el tono de Eve se hizo más tenue y afilado-, sólo soy una máquina. Supongo que soy tan reemplazable como el tanque araña.

     -No, claro que no -Wraith se mordió la lengua intentando no decir algo ofensivo; pero lo fue imposible evitarlo, le encantaba verla enojar- vales como 20 veces más créditos que el tanque. Además, eres un prototipo único y si llegamos a perderte nos arrancarían a todos la cabeza.

       
    La miró a los ojos buscando ver su furia crecer, pero lo que encontró fue algo muy diferente: la replicante bajó la mirada y suspiró, y Wraith pudo percibir un claro dejo de tristeza en su rostro. Para su propia sorpresa, no pudo evitar sentirse mal por ello.

     -Vamos Eve, sólo estoy bromeando. Era un grupo de profesionales, y yo siempre estuve cerca de ellos. Sí las cosas se hubieran salido de control, yo mismo te hubiese sacado de allí. Además, Reaper y Blackhand estaban a sólo un par de cuadras, listos para entrar de ser necesario. Al final todo salió bien, ¿no?

    Eve levanto la vista y lo miró a los ojos, y él supo que lo analizaba para ver si decía la verdad. Al parecer quedó satisfecha, porque su expresión se suavizó un poco y el muy leve rastro de una sonrisa apareció en sus labios. Wraith esperó por una respuesta, pero la replicante permaneció callada mientras seguía mirándolo fijamente a los ojos. La situación empezaba a hacerse incómoda para el mercenario, pero se obligó a sostenerla la mirada con igual intensidad. Para su suerte, Blackhand entró de forma súbita en ese momento, obligándolo a voltear la cabeza.
 
    -Dejen sus discusiones matrimoniales para otro momento -dijo con el tono ácido de siempre-, tenemos trabajo por hacer, y no hay tiempo que perder.

    -¿Qué sucede? –respondió Wraith, haciendo caso omiso de la burla y volviendo a su habitual tono despreocupado.

    -Alguien va a armar un revuelo grande en la zona industrial de Hannover esta noche, y nuestro actual empleador quiere que aprovechemos la distracción para dar un golpe en un área cercana. Tenemos menos de dos horas para recoger todo y llegar allí. 


    -Bueno –dijo Eve con un falso suspiro-, me alegro de que no hayamos desempacado...

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