domingo, 10 de agosto de 2014

10 años después.

      A medida que amanecía la luz del alba empezó a inundar la casa a través de los enormes ventanales que daban a la bahía. Pronto, con la aparición del sol, la ciudad de Prada Hanam empezó a despertar, y unos minutos después las calles estuvieron llenas del barullo de la gente y los gritos de los vendedores callejeros que ofrecían toda suerte de mercancías. Kavi se levantó de la cama con la primera luz de la mañana, aunque la verdad estaba despierto desde mucho antes, y se dirigió de inmediato a las ventanas de la habitación, abriéndolas de par en par para dejar entrar el olor del mar y contemplar fijamente el puerto, buscando con su mirada el barco que hoy lo alejaría de la isla.
     Alisha se levantó unos instantes después, siguiéndolo de forma silenciosa y rodeándolo con sus brazos al llegar a la ventana.

      -Deberías intentar disimular tus ganas de abandonarme –dijo con voz suave y aún adormilada-. O al menos fingir que estás triste por partir.

      -Sabes mejor que nadie cuanto voy a extrañarte –respondió él dándose la vuelta para abrazarla, con un dejo visible de tristeza en los ojos-. Pero me consuela que será por poco tiempo, antes de dos lunas estaré de regreso.

    -No es obligatorio que vayas. Eres el superior de tu orden en todo Jalmeray, podrías enviar a cualquiera de los cronistas que están a tu servicio. Nosotros podríamos regresar a Niswan, y quedarnos en nuestra casa o alojarnos en el palacio de mi primo durante una temporada.

     -No, no debo ir; pero quiero ir. Además, el Thakur tiene otras cosas de las que preocuparse en estos momentos, como para estarlo importunando con nuestra presencia.

      -Mayor razón para que te quedes. Tu consejo y tu magia siempre le han sido de gran ayuda.

   -De momento no me necesita, me he asegurado de ello. Además, siempre cuenta con el Maurya-Rahm para ayudarlo a tomar las decisiones de mayor importancia.

    -¿No hay nada que pueda hacer por detenerte? –dijo ella al tiempo en que le abrazaba con fuerza y recostaba la cabeza en su hombro.

    -Claro que sí. Sabes muy bien que bastaría tu palabra para detenerme; pero tú no me harías eso, ¿o sí?

    -No, no lo haré. Pero no logro entender tu deseo de partir. Eres uno de los principales consejeros del palacio real y vas a ser nombrado guardián del conocimiento en unos meses, estás casado con una de las primas del Thakur y eres el jefe de tu sociedad en toda la isla. Aquí tienes todo lo que un hombre puede desear…

    -Todo y más amor mío, todo y más. Pero fue justamente en la pequeña isla hacia la que partiré hoy donde, hace diez años, senté las bases de todo eso. Fue allí donde me enfrenté al dragón al que debo mi fama, fue allí donde entré a la cámara del Fénix de Rubí e inscribí mi nombre de forma permanente en la historia de mi orden. Y es en honor a todo eso que ahora debo regresar. Todos mis antiguos compañeros estarán allí: Fau Kong es ahora el jefe de la Guardia Rubí, y Viento de Tormenta es el primer juez del torneo. Además Ryonosuke y el Lince Gris van a ser evaluadores. Y a pesar de que no he sabido nada de él, estoy casi seguro que Chin-Gong volverá a aparecer como competidor. Aunque, de todo corazón, espero que Varanus se quede en Tian.

     -Sólo prométeme que no participaras en el torneo.

    -Amada esposa mía, esa promesa sobra. La primera vez participé contra mi propia voluntad, y ahora ya estoy 10 años más viejo. Sería incapaz de volver a pasar por eso. Pero si tanto lo deseas, lo prometo: no participaré en el torneo, ni como combatiente ni como examinador.

    -Y prométeme que no vas a meterte en problemas.

   -Bueno -dijo Kavi con una sonrisa de disculpa-, tú me conoces amor, eso es algo que, gracias a los dioses, nunca he podido prometer.

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