domingo, 4 de agosto de 2013

BMA 02

     -No me llames así Lis –Respondió de forma nerviosa, mirando instintivamente hacía los lados-, ahora sólo soy el agente Andersen… Overkill está muerto… ¿Podemos hablar adentro?

     -Está bien –dijo ella con un suspiro, después de pensarlo por un instante-, pasa

     Jack dio una mirada rápida a su alrededor. La casa era impecable, y perfectamente acorde con lo que podía esperarse de una vivienda de los suburbios, bellamente amoblada y decorada de forma sobria; sin embargo, carecía de espíritu. Parecía el set de una serie de tv, perfectamente acorde con la situación, pero distante e impersonal. Era evidente que Elisa se había tomado en serio su papel de ama de casa adinerada, pero no se lo había creído.

     -Siéntate donde gustes –dijo mientras señalaba los muebles de la sala-, te ofrecería algo pero sólo tengo café y tendría que prepararlo yo misma, y la verdad prefiero evitarte ese disgusto.

     -Tranquila, recuerdo muy bien tu café –dijo sin poder evitar reírse-. No te preocupes, estoy bien así. Siéntate, hay cosas importantes que tenemos que hablar.

     Elisa tomo asiento en el sillón frente a él, para poder mirarlo a los ojos mientras hablaban. Era evidente para Jack que estaba tensa, a pesar de sus esfuerzos por aparentar calma. Cuando se disponía a abrir la boca, ella no pude contenerse más, y lo interrumpió de forma abrupta:

     -¿Se ha escapado, cierto?

     -Sí, así es –dijo él sin rodeos, sabiendo que no había nada que pudiera decir que endulzara semejante noticia.

     -¿Cuándo?

     -Hace un par de días.  

     -Dios santo Jack… ¡A esta hora podría estar en cualquier lado!

     -Sí. Tenemos gente buscándolo por todos lados, pero no tenemos idea de donde está. Podrían pasar años antes de que sepamos algo.

     -Estamos muertos –dijo ella llena de un repentino desaliento-. Tú, yo, Eddie y todos los demás. Estamos tan muertos que bien podríamos meternos en una tumba para ahorrar tiempo.

    -Cálmate Lis –dijo Jack tratando de parecer tranquilo-, es cierto que el bastardo nos quiere muertos a todos, pero todavía no estamos en la tumba, y al menos yo no pienso quedarme esperando resignado a que venga a matarme.

     -¿Y qué vamos a hacer? ¿Escondernos bajo una roca? Ni aunque fuéramos al polo estaríamos a salvo, nos encontraría en el mismo infierno.

     -¿Esconderme? No sé tú Elisa, pero yo estoy harto de esconderme, no es mi estilo. No he venido aquí a pedirte que huyamos juntos, he venido a ofrecerte un empleo.

     -¿De qué demonios estás hablando?

     -Estoy formando un equipo, voy a salir a buscar a ese maldito.

     -¿Acaso el gobierno te volvió idiota? –Dijo ella entre asombrada y molesta- ¿Quieres facilitarle las cosas? ¿Qué pretendes hacer cuando lo encuentres? Ninguno de nosotros tiene poder suficiente para matarlo.

     -No por separado, pero en grupo podríamos tener alguna posibilidad. Además no podría pasar nada peor que si nos encuentra primero. Prefiero ser yo el que dé el primer golpe, y no simplemente quedarme aquí esperando a que mande…

     Jack no pudo terminar sus palabras, un enorme haz de luz lo cegó por un instante, al tiempo en que las ventanas estallaban bañándolos en trozos de vidrio. El sonido de la explosión retumbo en sus oídos, y por un instante todo se hizo negro…